Martes, 13 de noviembre, 2018 | 3:15 am

A don José Rafael Abinader



Don José Rafael Abinader ha sido una de las figuras políticas más conocidas de la historia dominicana reciente.
Mi padre resaltaba su elevado nivel de integridad, cuando en 1965 fue designado Ministro de Finanzas por el presidente Caamaño, y en medio del caos propio de una guerra no se perdió un peso ni un dólar de ninguno de los bancos públicos o privados.

Viceministro de Finanzas de Juan Bosch, vicerrector Administrativo de la UASD, secretario de Estado de Finanzas de Jorge Blanco, senador de la República por Santiago, son algunos de los puestos donde quedó expresada su vocación de servicio y valores morales.

De su vida como político se sabe bastante; pero de su vida como empresario no se sabe tanto. De eso quiero hablarles.

Hace poco, profundizando en el tema de los combustibles, supe que empresas cementeras reciben combustibles exentos de impuestos…. Me dije: “si la familia Abinader tiene una cementera, entonces recibe ese tipo de privilegios”.

Investigué más, y me enteré que Cementos Santo Domingo no recibe un solo galón de combustible por esa vía.

Ese señor, con cuatro aulas, 19 estudiantes, su esposa de secretaria y un amigo de administrador, fundó una de las primeras universidades privadas, que hoy, con una matrícula sobre los 50 mil inscritos, es la que tiene más estudiantes del país… Pero lo que más me impactó es que, a pesar de que por regla general las universidades privadas reciben subsidio, la O&M nunca ha recibido fondos del Estado.

Así está plasmado en sus estatutos.
Otra cosa que no sabía es que don José Rafael manejaba todas sus empresas con un protocolo ético, que incluye no hacer negocios con el Estado.

Decidí hacer este escrito pues si yo, hijo de un amigo, desconocía datos tan relevantes, supongo que muchas personas también los desconocen; y en momentos donde hay tan pocos referentes morales, tenemos que destacar a aquellas personas que constituyen un ejemplo a seguir.

Don José Rafael fue empresario, y uno muy exitoso, que llegó de su natal Tamboril con una mano delante y otra detrás; que a punta de disciplina y sacrificio forjó un grupo empresarial importante.

Pero sobre todo fue un empresario que no tuvo que arrodillarse a gobiernos, o ser un parásito del Estado para ser “competitivo”. Fue un empresario, pero no de esos que se apandillan con el poder para buscar beneficios… Él constituye el paradigma de empresario que necesita este país.

Lamento haber esperado a su muerte para escribir esto, pero muchas de esas cosas las supe en su funeral. Descanse en paz don José Rafael Abinader.

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