Jueves, 18 de octubre, 2018 | 11:27 am

El Cardenal empieza a delegar funciones en sus colaboradores

El arzobispo de Santo Domingo ha dejado de participar en actividades públicas, incluyendo las propias de su cargo

Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez.
Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez.


Santo Domingo.-El arzobispo de Santo Domingo, monseñor Nicolás de Jesús Cardenal López Rodríguez, se ha impuesto una especie de retiro anticipado al dejar de asistir a las actividades públicas propias de su investidura, las cuales ha venido delegando en su obispo auxiliar Amancio Escapa.

López Ródriguez, un dinámico arzobispo metropolitano desde noviembre de 1981, presentó su renuncia en 2011 al cumplir 75 años de edad, pero la misma todavía no ha sido hecha efectiva por el papa Francisco.

Sin embargo, han sido notorias sus ausencias en actividades de relevancia, como fue el pasado domingo la ordenación de 39 diáconos permanentes de la arquidiócesis de Santo Domingo, un hecho histórico para la Iglesia dominicana.

Se trata de la mayor ordenación colectiva de diáconos que se hace en la arquidiócesis de Santo Domingo, proceso impulsado por el propio López Rodríguez como forma de incorporar a laicos a las responsabilidades pastorales.

López Rodríguez tampoco asistió a la Feria del Libro Católico ni a la entrega de premios del concurso de Historia de la Iglesia que organiza el Movimiento de Cursillo de Cristiandad, eventos que han contado con el padrinazgo del purpurado dominicano.

Donde empezaron a notarse las ausencias del cardenal López Rodríguez fue durante la conmemoración de la Semana Santa, ya que no acudió a ninguno de los rituales públicos, incluyendo la misa crísmal del Jueves Santo, que es donde los sacerdotes renuevan sus votos.

Esa celebración fue presidida por el obispo auxiliar monseñor Amancio Escapa, al igual que la Misa de Ramos, con la que el mundo cristiano deja iniciada la Semana Santa.

Los demás oficios relativos a esta conmemoración, incluyendo la solemne Vigilia Pascual, fueron celebrados por otros sacerdotes o el propio monseñor Escapa.

Lo mismo ocurrió con el tedeum del 27 de febrero, que también estuvo a cargo de monseñor Escapa. Eso en adición a que las misas dominicales están siendo celebradas por el párroco de la catedral.

López Rodríguez también ha estado ausente en las últimas semanas de los debates públicos que se han suscitado en el país en las últimas semanas, incluyendo el tema electoral y las polémicas de sectores de la Iglesia con el embajador de Estados Unidos, James Wally Brewster.

El arzobispo de Santo Domingo también ha reducido a su mínima expresión las actividades burocráticas propias de su investidura como arzobispo titular de la arquidiócesis de Santo Domingo, limitando a escasas horas su presencia en la oficina del arzobispado de Santo Domingo.

Muchos de los documentos que tiene que revisar les son remitidos a su residencia, que está al lado de las oficinas administrativas del arzobispado.

El soporte

Monseñor Amancio Escapa ocupa la posición de Vicario General de la arquidiócesis de Santo Domingo, que es una especie de segundo al mando, mientras que el padre Geraldo Ramírez es el administrador y además es el vicario castrense y enlace entre la Conferencia del Episcopado Dominicana y el Poder Ejecutivo.

El padre Ramírez es también párroco de la parroquia Jesús Sumo y Eterno Sacerdote, de la que es una activa feligrés la Primera Dama, Candy Montilla de Medina.

El padre Lorenzo Vargas desempeña las funciones propias del Vicario de Pastoral, aunque oficialmente no tiene el título, que es el responsable de la puesta en marcha del Plan Nacional de Pastoral en esta demarcación.

El obispo auxiliar monseñor Víctor Masalles, párroco de la parroquia San José de Calasanz, tiene bajo su dirección a Televida, el canal de la arquidiócesis.

Además ha asumido temas de gran relevancia mediática como lo de haber depositado ante el Congreso Nacional el proyecto de Código Penal que había sido observado por el Poder Ejecutivo para que se apruebe como se había consensuado originalmente.

Cambios inminentes

El Nuncio Apostólico, Jude Tadeo Okolo, tiene varios meses en un proceso de consulta para recomendar al Vaticano el sustituto de López Rodríguez al frente de la arquidiócesis de Santo Domingo. López Rodríguez formalizó su renuncia en 2011, pero todavía no ha sido ejecutada, y este año cumple 80 años de edad, con lo que también deja de ser cardenal elector, aunque mantiene de por vida su condición de miembro del Colegio Cardenalicio.

Al cruzar el umbral de los 80 años, López Rodríguez pierde la facultad de votar en caso de que haya que elegir un nuevo Papa, pero puede participar de todas las reuniones deliberativas previas al cónclave. En este caso, la pérdida de la condición de cardenal elector ocurre de manera automática al cumplir los 80 años.

Mientras que la de arzobispo titular está supeditada a la decisión del Sumo Pontífice.

Baní, sede vacante

La diócesis de Baní-San Cristóbal tiene un año y tres meses sin obispo titular, ya que su anterior obispo, monseñor Freddy Bretón, fue trasladado como arzobispo de Santiago.

Se está a la espera de que junto con la designación de un nuevo arzobispo en Santo Domingo se anuncie el nuevo obispo de la diócesis de Baní-San Cristóbal. La diócesis está siendo dirigida por un consejo de sacerdotes.

Varias nuevas diócesis a la espera de ser creadas

La Conferencia del Episcopado Dominicano tiene prácticamente listos varios proyectos de creación de nuevas diócesis, pero que han mantenido en receso debido a la gran cantidad de obispos que en los últimos años han cumplido la edad de retiro obligatoria.

Eso ha hecho que el Vaticano se haya tenido que concentrar en buscar sustitutos para las diócesis vigentes, relegando la creación de las nuevas diócesis, que implicaría la designación de más obispos.

El proyecto que está más avanzado es el de la división de la arquidiócesis de Santo Domingo, la cual dejaría bajo el actual arzobispado el Distrito Nacional, Santo Domingo Oeste y Pedro Brand y se crearía una nueva diócesis para los municipios Santo Domingo Este, Santo Domingo Norte, Boca Chica y la provincia Monte Plata.

Otros proyectos son la creación de una nueva diócesis que incluiría las provincias Espaillat (actualmente de la arquidiócesis de Santiago) y Hermanas Mirabal (de la diócesis de La Vega), en igual tesitura está una eventual nueva demarcación que abarcaría a Samaná y Nagua (de la diócesis de San Francisco de Macorís).