Lunes, 10 de diciembre, 2018 | 9:25 pm

El diagnóstico y manejo en el caso de la faringoamigdalitis

Afecta en su mayoría a la población pediátrica, siendo causa frecuente de ausentismo escolar

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La faringoamigdalitis es la inflamación de la mucosa de la faringe y las amígdalas (palatinas, linguales y faríngeas o adenoides) las cuales son acumulos de tejido linfoide que conforman el anillo de Waldeyer y que intervienen como parte del sistema de defensa del organismo.

Así lo explica la doctora Pamela Pol, rinóloga y cirujana facial, otorrinolaringóloga y cirujana de cabeza y cuello del Centro de Diagnóstico Medicina Avanzada y Telemedicina (Cedimat).

Las faringoamigdalitis, de acuerdo al tiempo de aparición, pueden ser agudas, recurrentes (varias crisis con mejoría en varios años) y crónicas (más de cuatro crisis en un año sin mejoría, pese a tratamiento).

Las faringoamigdalitis afectan en su mayoría a la población pediátrica; estas son causa frecuente de ausentismo escolar y la segunda causa más frecuente de consulta en pediátricos, siendo la enfermedad más común en el grupo preescolar.

Su etiología es mayormente debido a virus y bacterias; dentro de estos, el estreptococo b hemolítico es una de las bacterias más frecuentes y de las que produce temidas complicaciones, como daño cardiaco o renal.

Los síntomas

En cuanto a los síntomas de las amigdalitis agudas, puede presentarse fiebre, dolor de garganta u odinofagia, halitosis y/o anorexia.

Muchos pacientes presentan adenoiditis concomitante, aquí el paciente exhibir ronquidos, obstrucción respiratoria que puede llegar hasta presentar apneas (paros respiratorios de varios segundos de duración) respiración oral que, de cronificarse el cuadro, lleva a alteraciones del crecimiento facial (facie adenoidea) y deformidades en la mordida.

Las crónicas

En las faringoamigdalitis crónicas vemos crisis que se atenúan, pero que repiten constantemente pese al tratamiento, como aumento en el tamaño o hipertofia en muchos casos de las adenoides y las amígdalas palatinas, lo que conlleva a una obstrucción severa que impide que el niño pueda respirar y alimentarse de manera adecuada.

Este cuadro se presenta cuando se necesita en la gran mayoría de veces una intervención quirúrgica, que puede ser amigdalectomía o adenoamigdalectomia.

Con mucha frecuencia los niños que presentan este cuadro tienen de forma secundaria otitis serosa, que es un acumulo de líquido en el oído medio, lo que provoca disminución de la audición, cuadro que en muchos casos también necesitará una intervención quirúrgica para drenar ese líquido que puede llevar a una sordera en el paciente.

En los adultos, las faringoamigdalitis también son causas frecuentes de consulta al otorrinolaringólogo, debido a que afectan más las amígdalas palatinas y las linguales, pero las mismas son, en su mayoría, causadas por infecciones virales o bacterianas en una menor proporción.